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La fuerza electromagnética del Coronavirus por Dr. Luis Montel

Cada año, se selecciona una palabra como “la palabra del año”, ya sea por su descubrimiento o tendencia. En 2020, “Confinamiento” ha sido elegida como la palabra del año por Fundéu. Y es que, si podemos resumir en una sola palabra la temática de este año es “adaptación”, como bien se ha visto en Este sitio de internet.

Nada lejos de la realidad, es cierto que cada día conocemos un poco más del virus con el cual convivimos. Todo ello gracias a profesionales que trabajan día tras día para conocer el virus, y de este modo, poder vencer esta batalla contra él. Tal es el caso del destacado Dr. Luis Manuel Montel, quien a principios de esta pandemia ya defendía la idea de la implicación de la fuerza o carga electromagnética en cómo localiza el coronavirus las células más débiles del huésped para poder atacarlas.

El Dr Luis Manuel Montel tiene formación y experiencia clínica especializada en el estudio, diagnóstico y prevención de enfermedades relacionadas con el envejecimiento. En este sentido, realiza servicios integrales de rehabilitación, reumatología, traumatología y medicina nuclear para la mejora de estas patologías.

El Dr. Luis Manuel Montel parte de la base de que “somos seres biológicos con carga eléctrica. “Somos seres biológicos energéticos cargados como baterías biológicas, y como toda batería tenemos un lado positivo y un lado negativo“, expone el propio doctor en uno de sus estudios más destacados. De este modo, se considera la peculiaridad de este virus para poder cambiar su polaridad, y de este modo, localizar las células del huésped.

Si imaginamos las células como dos filas de ejército, encontramos que una de ellas transporta este genoma infeccioso, mientras que la otra fila no la transporta. La clave del descubrimiento en cuestión es que, entre estas dos filas, existe una fuerza electrostática distinta.

Las personas estamos cargadas con predominio de carga negativa. De este modo, a nuestro organismo le resulta fácil localizar y neutralizar la carga positiva de gérmenes, bacterias, toxinas u otros microorganismos dispuestos a vulnerar nuestra defensa.

Lo peculiar de este caso es que el coronavirus tiene una fuerte carga negativa, de hecho, es el más electronegativo de toda la especie de coronavirus. Este factor puede influir en el hecho de que nuestro organismo no lo detecte, es decir, lo confunda y pueda acceder fácilmente sin ser reconocido por el organismo.

Sin duda, quedan muchas incógnitas sobre el virus que ha afectado por completo la manera en cómo entendemos el mundo actual. Mientras, sigue la esperanza puesta en la esperada vacuna que logre una inmunización suficiente para recuperar los hábitos anteriores a la pandemia.

De hecho, la gran esperanza se encuentra en el descubrimiento de una proteína localizadora que tiene el coronavirus en sus distintas cepas. Esta proteína que recibe el nombre de “proteina S” localiza la célula diana a infectar, es decir la célula más débil para poder infectarla. 

La posibilidad de aislar y analizar esta proteína mediante los métodos más innovadores de biotecnología ha permitido acelerar la creación de una vacuna definitiva para atacar el virus inhibiendo la capacidad localizadora de esta proteína S.

Esta vacuna, descubierta en Cuba, por el instituto de biotecnología ya ha superado la tercera fase de pruebas. 

El instituto de biotecnología cuenta con reconocimiento a nivel mundial, por sus más de 30 años de experiencia en la elaboración de vacunas. 

La vacuna mencionada recibe el nombre de “SOBERANA”. Cabe mencionar que ya ha sido probada en distintos grupos poblacionales sin efectos secundarios, siendo la primera vacuna apta para niños y personas con afectaciones graves. 

El 2020 será recordado por todos los ciudadanos, y en especial, para la comunidad científica es un año clave para el desarrollo y consolidación de teorías que llevaban años madurando, como el caso de la fuerza electromagnética de los virus. Tal vez, este año, sirva para priorizar, definitivamente, campos que pueden salvar nuestras vidas.