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La masculinización facial del Dr. Carlos Zito

Los procedimientos estéticos están a la orden del día en la sociedad actual. Aunque se hayan sumado más tarde, cada vez más hombres se realizan algún tipo de retoque. Uno de los tratamientos que está ganando presencia es el de la masculinización facial. Los motivos son la garantía de resultados y el elevado nivel de tolerancia por parte del cuerpo. Aunque se trate de una intervención sencilla, solo puede ser realizada por un profesional de medicina. Dr. Carlos Zito es uno de los médicos que realiza la masculinización facial, así se ha visto en noticias de actualidad.

¿En qué consiste la masculinización facial?

Una gran cantidad de hombres tienen el mentón y la mandíbula con un tamaño inferior a la media. El motivo suele ser que su estructura ósea ha perdido volumen con el paso de los años o que no ha llegado a desarrollarse del todo. 

La afectación en la estructura ósea repercute en la posición de los tejidos blandos de la cara; músculo, grasa y piel. Por este motivo, tratamientos que refuerzan la estructura ósea conllevan una mejora en la imagen general de la cara. 

La masculinización facial se encarga de fortalecer y o recrear esa estructura ósea para aumentar el volumen del mentón y la mandíbula y, consecuentemente, dotar al paciente de una imagen más fuerte y varonil.

El procedimiento suele ser muy simple: la administración de sustancias a través de una aguja. Aun así, el proceso de administración y el tipo de sustancia depende de las características de cada paciente y de sus objetivos. Sea cual sea, se trata de procedimientos no invasivos que no requieren cirugía. Los efectos son naturales e inmediatos, y tienen una duración de entre 8 y 12 meses. Además del ensanchamiento de mentón y mandíbula, el proceso se suele acompañar de retoques no invasivos en otras partes del rostro, como los pómulos, la rinomodelación o el aumento de labios.

El uso del ácido hialurónico

El ácido hialurónico es uno de los favoritos en este tipo de procedimientos. Al tratarse de una sustancia presente en el cuerpo de forma natural, es muy poco probable que su inyección provoque efectos adversos. Es un producto muy manejable por contar con amplio margen de seguridad. Sus resultados son predecibles y reproducibles lo cual facilita su uso tanto a la hora de planificar como al momento de ejecutar los tratamientos. Además, cuenta con un antídoto. La recuperación de los tratamientos es prácticamente inmediata, sin necesidad de bajas ni periodo de convalecencia.